MUÑOZ Y PUJANTE «Flexitarianos»

Hace unos años el término flexitariano no estaba en nuestro vocabulario incluso puede que todavía no lo conozcas o no lo tengas muy claro, aunque ya empieces a escucharlo por varios webinars, foros, encuestas y hasta en conversaciones con amigos.

¿De dónde viene este término?

Si nos vamos al diccionario de Oxford podemos ver que este concepto lleva más de dos décadas inscrito, concretamente fue registrado en 1998 para referirse a aquellas personas que mantenían, aunque no estrictamente, una dieta vegetariana.

En el concepto flexitariano encontramos la unión entre los adjetivos flexible y vegetariano, apareciendo así un concepto que nos acerca a una versión más abierta de la dieta vegetariana.

Parece que el término ha sido aplaudido por muchos puesto que acaba con la saga de términos como ovo vegetariano (huevo), lacto vegetariano (leche), pescetariano (pescado), incluso los menos conocidos como los pollotarianos (pollo) o los api vegetarianos (miel), donde encontramos el prefijo del alimento que se permitía introducir en la dieta estrictamente vegetariana.

Se trata además de un tipo de dieta que al ser menos restrictiva que la vegetariana y vegana ha sido acogida por un mayor número de personas.

Esta flexibilidad que viene implícita en el nombre también da solución a esos consumidores que están preocupados por la salud, el cambio climático y el bienestar animal.

Sobre el factor salud encontramos que los estudios científicos, la OMS y la FAO llevan años recomendando la reducción de la ingesta de productos cárnicos y la adecuación de nuestra dieta a proporciones mayores de frutas y vegetales frescos en su mayoría complementando con proteínas animales y/o vegetales e hidratos y grasas en menor proporción.

La recomendación de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) es tomar carne de manera moderada, lo que para la organización es unas 2 o 3 veces a la semana, pues su consumo continuado y/o excesivo puede relacionarse con problemas de salud.

Otro factor importante es el cambio climático donde las controvertidas discusiones apuntan al hecho de su relación con la producción de alimentos de origen animal según los estudios de huella de carbono por los gases de efecto invernadero, uso de la tierra y aprovechamiento de sus nutrientes.

Podemos encontrar estudios muy interesantes como los datos del metanálisis de Joseph Poore y Thomas Nemecek (2018), publicado en Science donde se resume la participación de los alimentos en las emisiones totales.

Y el tercer factor que ha sido y es el motor de cambio para los consumidores a una vida vegana es el bienestar animal, principal razón de eliminar los productos de origen animal en la dieta vegana en todos sus productos tanto alimentarios como otros usos.

El respeto por los animales está siendo apoyado y compartido también por los vegetarianos en primer término y ahora por los flexitarianos, que aun no dejando completamente de comer carne quieren para los animales un trato más cuidado, algo que se ha hecho visible en los múltiples sellos de bienestar animal que han aparecido estos últimos años.

 ¿Quiénes son los flexitarianos?

En los últimos cuatro años, 2,1 millones de personas en España han modificado su alimentación hacia una dieta compuesta, principalmente, por vegetales.

Los datos encontrados en el informe de The green revolution nos muestran que nuestro país cuenta actualmente con 5,1 millones de veggies, personas que se reconocen como veganos, vegetarianos o flexitarianos y de esos más de cinco millones de consumidores veggies, los flexitarianos son los más numerosos, alcanzando el 10,8% de la población española; seguidos por los vegetarianos, que suponen el 1,4% y en tercer lugar por los veganos, que alcanzan el 0,8% de la población nacional.

En distintos estudios realizados sobre la intención de dejar de consumir carnes, los consumidores destacan el hecho de que no quieren dejar radicalmente el consumo de carne pero que tienen la necesidad de reducirla así que la tendencia a flexibilizar la dieta y buscar sustitutos de la carne para ciertas comidas ha pasado a tener un mercado que comenzó siendo nicho y que actualmente se prevé con gran desarrollo.

Las encuestas en todos los países apuntan que son los más jóvenes quienes tienen más probabilidades de ser veganos o vegetarianos y en el camino se están convirtiendo en flexitarianos, aunque encontramos también una población más mayor que está investigando nuevas opciones. 

Según la encuesta realizada por yougov las mujeres son mucho más propensas que los hombres a tener una dieta especializada y parece que los seguidores de estas dietas se concentran más en el centro de las ciudades que en los alrededores.

Hemos podido contrastar que los diferentes países europeos encabezados por Alemania han aumentado su porcentaje de comidas sin carne y las han sustituido por productos a base de vegetales.

Nuevas gamas de productos

Por tanto y asociado a este nuevo tipo de consumidores se asocia una nueva gama de productos a base de vegetales que pretenden satisfacer esa nueva forma de alimentación donde las proteínas animales van reduciéndose a menos momentos de consumo y se están aportando nuevas gamas de productos que aportan nutrientes similares.

Todos los informes destacan el gran crecimiento de los productos alternativos, podemos verlos ya en los supermercados y restaurantes, algunos imitan a las propuestas cárnicas y otros se diferencian apostando por ser más disruptivos y diferenciales.

Durante estos últimos años las categorías de productos con base de proteína animal han dado un verdadero cambio hacia nuevas alternativas basadas en plantas (plant based). 

Empezaron los productos cárnicos fast food donde los nuggets, hamburguesas, salchichas, etc han sido sustituidos por productos similares basados en proteína vegetal como la soja o el guisante.

Las leches vegetales ya llevan muchos años en el mercado pero estos últimos años hemos podido comprobar que el cambio ha venido más ligado a los quesos veganos y a los elaborados lácteos con opciones diferenciales a las que ya están en la categoría. y sobre todo con sabores y texturas mejoradas.

Desde 2019 hemos podido comprobar como todas las categorías han sido transformadas y las innovaciones con sustitutos del huevo y de productos del mar también se han acercado mucho al gran consumo.

Ahora nos queda esperar a ver cómo se van posicionando los productos alternativos y cómo se mejoran las formulaciones para volver a tener productos clean label(etiqueta limpia) a la vez que plantbased (basado en plantas) algo que algunos formuladores de producto han olvidado en esta carrera por ser los primeros.

María J. Herrero

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