MUÑOZ Y PUJANTE “DEFINIENDO LA SOSTENIBILIDAD”

Desde hace varios años estamos escuchando conceptos como la sostenibilidad, el cambio climático, los ODS, la economía circular y tantos otros relacionados.

Los grandes conceptos se van desdibujando a través de muchas publicaciones, noticias y anuncios sin pararse a pensar realmente si la definición está entendida por la mayoría de la población.

Hablando en este caso de la sostenibilidad resulta curioso que la definición sea diferente en función de la persona a la que se le pregunte.

Por un lado, la sostenibilidad se relaciona mucho con el medio natural, con el mantenimiento de los ecosistemas y con dejar a nuestros hij@s la mejor herencia planetaria.

En otras ocasiones se habla del mantenimiento de las condiciones actuales durante un tiempo indefinido.

También con las desigualdades y como mantendremos a la población que crece sigue creciendo y todas las necesidades que ello conllevará.

¿Qué es por tanto la sostenibilidad?

Pasando por el filtro académico llegamos a la definición que todos podemos encontrar “la sostenibilidad se refiere al equilibrio de una especie con los recursos de su entorno”. 

La base de esta definición es el equilibrio, esta definición se asocia a un desarrollo y por tanto el equilibrio ha de darse entre la capacidad de alcanzar objetivos de desarrollo humano y la de sostener los recursos naturales necesarios para lograrlo.

Y si seguimos trabajando en esta línea debemos pararnos en otra definición que genera cambios evolutivos en nuestra especie cada vez que la revisamos y/o cambiamos, la definición de desarrollo humano.

Si la sostenibilidad tiene varias definiciones en la definición de desarrollo humano encontramos miles, tantas como sistemas, creencias, sociedades o visiones.

Podemos detallar que todas las definiciones hablan sobre aumentar, expandir o mejorar las condiciones de las personas para que puedan tener más opciones de vivir la vida que quieren vivir, cubriendo sus necesidades básicas y dándoles oportunidades para llegar a una forma de vida con opciones y oportunidades para tod@s.

Por tanto, queremos desarrollarnos como personas y tener oportunidad de mejorar, de crecer y de ser quienes nosotros queramos ser.

Este concepto no es tan sencillo como parece puesto que engloba otros muchos temas dentro de sí mismo, el crecimiento económico, el social y la distribución adecuada de los bienes entre todos, la dignidad, las necesidades básicas cubiertas y un mundo global más equilibrado y sano.

Revisando los Objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y sus metas e indicadores podemos ver como hay diferentes niveles de trabajo según los ámbitos de aplicación y su impacto. 

Cada país, política, empresa e individuo particular impacta directamente en varios de ellos generando equilibrio o desequilibrio en los sistemas de producción, generación o desperdicio.

Los ODS plasman a través de los 17 puntos o temas donde poner el foco, unos están relacionados con los otros, pero podemos englobarlos en 3 grandes grupos donde se trabajará por cada tipo.

Cuando hablamos de sostenibilidad de impacto social nos referimos a mantener la igualdad de posibilidades entre todos los países e individuos, aquí se apoyan líneas de ayuda y promoción que acompañen a mejorar necesidades básicas sociales como poner fin a la pobreza, el hambre, la salud y el bienestar, la educación y la igualdad de género.

En el campo de los recursos naturales el uso del agua y la energía, el cambio climático y los ecosistemas terrestres y marino son los puntos que se ponen sobre la mesa ya que son el origen de los recursos que necesitamos para continuar desarrollándonos.

Y si ponemos el foco del crecimiento económico o como ser sostenibles desarrollando nuestros sistemas productivos, nuestras sociedades y países tendremos que varios de los ODS trabajan en el desarrollo de infraestructuras, sistemas productivos y ciudades para que estos sean limpios, seguros, innovadores y eficientes, utilizando menos recursos o autogenerándolos de forma circular. 

Así que si los sistemas de producción y de crecimiento se convierten en sistemas respetuosos con el entorno podremos mantener ese equilibrio y llegar a proveer de los bienes y recursos necesarios para que las necesidades básicas sean cubiertas, así como las necesarias para el desarrollo.

Parece simple pero no lo es.

Esto es un mindset, un cambio de pensamiento, una forma diferente de trabajar pensando en como no ser dependiente de energías ni ser contaminante ni generador de residuos y si vamos más allá se pide que en vez de gastar se generen recursos para que sean aprovechados por otros, se limpien suelos para que sean recuperados y se creen alianzas para trabajar juntos en esto.

Es una nueva revolución, la del equilibrio.

María J. Herrero Salas.

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